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LOS AUTOS QUE VIAJAN SIN MOVER SUS RUEDAS

ilona @ 16:30

Todos nos hemos visto atraídos alguna vez por los automóviles clásicos, eso magníficos coches que generalmente pertenecen a un gran coleccionista o como mínimo a una persona cuidadosa que solamente enciende el auto en alguna exhibición y nunca piensa en utilizarlo para movilizarse y mucho menos para embarcarlo en un viaje largo. En efecto, estos coleccionistas de automóviles antiguos siempre tienen sus autos de colección en perfecto estado de conservación y aparte tienen un auto común que lo usan para movilizarse y poder viajar incluso. Son generalmente personas adineradas que gustan de viajar a otros países para asistir a las exhibiciones que en esos países se concretan. Se fascinan observando modelos exclusivos de los cuales solamente hay unos cuantos en cada país, por ejemplo algunos autos curiosos de marcas conocidas que sacaron una edición limitada con tres neumáticos. Ese sí que es un objeto que cualquier coleccionista quisiera tener entre su colección privada.

 

            Evidentemente esta práctica demanda un buen espacio, además de una cuenta corriente poco menos que gorda. Lo más interesante del caso es que estos coleccionistas tienen su propio lenguaje automovilístico y disfrutan de ello. Por ejemplo, hace un tiempo conocí a un coleccionista que tenía un hermoso Mustang de los años sesenta, él se afanó en describirme el auto al revés y al derecho pero yo sólo recuerdo que era un Mustang rojo convertible y que tenía todas sus piezas originales, el timón brillaba como si nunca le hubiesen puesto un dedo encima y la radio era espectacular, con el tablero muy grande al igual que los números y esa vieja y gran aguja indicadora roja que se deslizaba sobre él sintonizando la frecuencia radial deseada. En un momento de la conversación, cometí la imprudencia de preguntar dónde estaba el reproductor de discos compactos. Mi amigo abrió los ojos, parecía que sufría un ataque de pánico y en seguida me increpó la impertinencia. Para estos coleccionistas, era impensable que un reproductor de discos compactos pudiese coexistir al interior de un automóvil, fiel testigo de la década del sesenta. Lección aprendida. Callar y escuchar atentamente.

 

            Traigo todos estos recuerdos en este artículo porque ayer vi en el noticiero una exhibición de autos clásicos que se llevaba a cabo en algún lugar de los Estados Unidos el cual no pude memorizar. Pero de seguro mi amigo Ronnie se encuentra inmerso en aquella y también es seguro que esté leyendo estas líneas en el transcurso del día, seguro recordará la anécdota del reproductor de discos compactos y debe esbozar una sonrisa a diferencia del día de la impertinencia. Vi que muchos coleccionistas viajaron desde varias partes del mundo, transportando con ellos sus autos. Por supuesto el auto de colección viajó en primera clase y sin un rasguño durante el periplo. Allí estaban en una sala gigantesca, mostrando orgullosos sus modelos clásicos, vi muchos de los llamados Muscles Cars, que fueron los autos fabricados del año 1960 al año 1972 aproximadamente y que se caracterizaron por tener una gran potencia en sus motores. También vi algunos de los llamados Vintage Cars que son los fabricados en los períodos comprendidos entre 1919 y 1930, años en que la industria de los autos despegó definitivamente. Sin duda se trata de un arte.

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