Haciendo turismo en Albarracín
Si llega el fin de semana y todavía no tienes planes. Quieres hacer algo diferente. Estás decidido a salir de la rutina diaria .Pero no sabes a donde ir. La comarca de Albarracín te envolverá en un viaje único. Sólo hace falta llevar un pequeño maletín, objetos indispensables. Este bello lugar dotado de una rica cultura, con una historia impresionante y una variedad de museos, es tu mejor alternativa.A continuación te cuento el inolvidable viaje que experimente, con un grupo de mis amigos.
Luego de un viaje tranquilo en coche, donde apreciamos un paisaje cubierto de un manto verde acompañado de pinos, sabinas, arce y robles, que nos auguran un viaje inolvidable. Llegamos a la cuidad de Albarracín, impresionante pueblo español que en 1961 fue reconocida como Monumento Nacional. Quedamos maravillados con sus edificios que muestran una exquisita arquitectura y un pasado que nos recuerda a la época medieval. Es imposible no ser cautivados por estas edificaciones que datan desde tanto tiempo atrás: el castillo árabe, las murallas, casas, balcones, palacios, calles estrechas. Después de deleitar nuestras miradas con el patrimonio cultural que representa la cuidad. Pasamos a hacer un riguroso y enriquecedor recorrido, para no perder ningún detalle, no podemos dejar pasar por alto los atractivos que nos frece la comarca.
El pueblo de Albarracín es todo una serranía compuesto por valles verdes y árboles que los adornan, respirar el aire fresco y limpio que la naturaleza nos brida es purificador. Decidimos caminar colina arriba, lo empinado de la cuidad se debe a que se encuentra sobre una prominencia rocosa. Nuestro recorrido nos lleva al primer punto conocido como el Casco Urbano, una ciudadela amurallada, con callejuelas en desnivel y casas de arquitectura popular. Su plaza principal es lugar que da origen a los tres más importantes puntos de la zona: el barrio, la cuidad y el arrabal.
Luego de conocer la historia y apreciar las construcciones de este lugar estratégico, seguimos la caminata por las diferentes calles que nos conducen a edificaciones de estilo popular, donde el diseño compuesto por portales en la planta baja y pequeños detalles, brindad un ambiente acogedor. La Casa consistorial es un ejemplo de este tipo de construcciones. Este estilo de casas nos sigue por parte del recorrido. Sin embargo, nos detiene un momento los pequeños palacios. Destacando a simple vista el Episcopal, el de Navarro y Azuriaga y la Casa de la Comunidad.
Después de un respectivo descanso comenzamos de nuevo nuestro recorrido dirigiéndonos a la Catedral del Salvador, que destaca de los demás edificaciones por la elevada torre de donde se puede apreciar la ciudad en su totalidad. Siendo casi la hora del almuerzo, el hambre apremia. Preguntamos a los pobladores del lugar por algún restaurante, muy amablemente nos muestran uno. ¡Por fin, me muero de hambre! Al ver el menú, los tantos platos exquisitos y representativos del lugar, nos tienen indecisos. ¡Listo a ordenar!, algunos se deciden por el cordero a la pastora y otros por una trucha. Sin embargo, todos coincidimos en pedir unas deliciosas almohábanas de Ben Razin como postre.
Terminando de saborear la rica comida casera, comentamos sobre los museos y la diversidad temática que poseen y que nos faltan visitar. Dejamos atrás la hora del almuerzo, y damos paso a nuestra visita a los museos del lugar. Primero nos divertimos conociendo el Museo de Juguetes, que tienes una muestra de variados juguetes de la época de nuestros abuelos. Luego de esta experiencia, visitamos el Museo de la Cuidad, que posee muestras del arte islámico. Cuando salimos del lugar, vemos en el cielo los primeros indicios de que la noche está cerca. Mochila en hombros nos disponemos a buscar alojamiento. Un hotel con vista a la ciudad es nuestra elección. No hemos traído carpa, y el pasar una noche en contacto con la naturaleza, será para la próxima visita.
A la mañana siguiente, nos levantamos temprano para contemplar el alba. Tomamos una ducha y nos vestimos para ir en busca de un delicioso y energizante desayuno. Todavía nos quedan lugares por recorrer. Caminando por los senderos de esta serranía. Uno de mis compañeros, amante de los deportes de montaña, decide aventurarse en una de las zonas. El clima caluroso del lugar, nos motiva a unirnos a él.
Vemos nuestros relojes, el paseo debe llegar a su fin. Mañana volveremos al caos y la rutina del día a día.

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